Lo decidiste un día y tu cuerpo se llenó de hormigas.
Desde entonces luchas por segar tu campo.
El otoño se llevó ramas podridas,
pero a ratos se balancean hojas muertas en tu tronco.
El tiempo pasa, es su obligación, pero no le metas prisa.
No lo mires.
Vendrá la primavera y tendrá tus ojos.
(Más pequeños y menos tristes)