miércoles, 13 de enero de 2016

Hipérbole

Esta mañana explicaba en clase la hipérbole.
Tanto dolor se agrupa en mi costado que por doler me duele hasta el aliento.
La hipérbole.
Esa herramienta para sacar palabras del vacío y ser capaz de explicar lo imposible.
Esta mañana explicaba la hipérbole y me pareció poderosa.

En el último tiempo me falta algo de alegría y me sobra miedo y me sobran, sobre todo, pensamientos.
He escrito: "me falta algo de alegría" y los ojos se me han puesto más tristes de lo que estaban.
Las palabras pesan y en este caso "me falta algo de alegría" carga mucho más que ese punto de alegría que me falla.

La hipérbole.

Me bloqueo en este tiempo. Las palabras mueren por aplastamiento en mi garganta.
¡Me sentaría tan bien escupir!
pero luego digo, escribo y me oigo
y rectifico, borro y me corrijo.

Demasiada hipérbole.
Ten cuidado, no te pases, no exageres, no es para tanto...
Y sí, es verdad,
pero hay un punto que me duele y me he cansado de buscar la razón
y otra vez no encuentro las palabras para no leerme excesiva y tener ganas de borrarme.

Así te quedas hoy: aparatosa, desmesurada, histriónica.
¡En mis manos levanto una tormenta de piedras, rayos y hachas estridente!

¡Hipérbole, hipérbole, hipérbole!







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